jueves, 15 de enero de 2009

Libertad de Expresión: Crónica de una Embestida Anunciada

Por Walter Edgardo Eckart
Desde el conflicto con el campo, todo el 2008 transcurrió en un contexto de mucha tensión entre el gobierno y los medios de comunicación. Durante el segundo semestre del año, especialmente, desde distintas entidades y sectores del mundo periodístico, se dio la voz de alerta sobre lo que estaba pasando y lo que podría ocurrir en éste 2009, donde la sociedad tendría una nueva oportunidad de pronunciarse a través del voto, y en el marco de un Poder Central sumamente debilitado en su imagen positiva, ávido de una prensa que lo acompañe electoralmente, y esmerado en callar la voces que, directa o indirectamente, discrepan con él.

Por ejemplo, en ocasión del pretendido relanzamiento del Observatorio contra la Discriminación, el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de ADEPA, Carlos Gamond, había sostenido que "cada vez son más frecuentes e irritantes" los condicionamientos a la libertad de prensa en el país por parte del gobierno nacional. "Es quizás éste el momento en que esa incomodidad con el ejercicio de la libre expresión se ha traducido en reacciones más intemperantes".

Otro tanto sucedió con la prohibición por parte del Comfer a Radio Continental, de no retransmitir su señal AM en su frecuencia de FM. Y más allá de la validez de los argumentos jurídicos en uno y otro sentido, fue opinión de analistas, políticos y directores de medios, que era “clara” la intención del Gobierno de castigar a Continental por su posición crítica durante el conflicto del campo, y que lejos estaba eso de un supuesto “celo” por hacer cumplir las normas del Comfer.

A finales de noviembre del 2008, el periodista Alfredo Leuco, desde su columna en Perfil, se refería al tema diciendo: “El gobierno de los Kirchner está potenciando el más formidable operativo para controlar los medios de comunicación que se tenga memoria, desde la restauración democrática en 1983. [...] Por conveniencia económica o convicciones ideológicas o una pragmática mezcla de ambos, algún diario se entregó mansamente y pasó a ser casi el boletín oficial. Y parieron nuevos medios o cambiaron de manos las acciones de otros que fueron alimentados por montañas de dinero desde el Estado [...] Lento, pero seguro, ese esquema se fue trasladando a la radio [...] La compra de Radio del Plata es un ejemplo concreto y habría proyectos similares en marcha para otras emisoras...”

Por estos días habría que sumar otras situaciones recientes y de público conocimiento, como la aparente censura por parte de Canal 7, que omitió la imágenes del Vicepresidente Cobos en el Festival de Jesús María, hecho que mereció el repudio, por ejemplo, de la amplia mayoría de los medios del país, del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, de la diputada y periodista Norma Morandini (Frente Cívico de Córdoba), que integra la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados, y aseguró que realizaría un pedido de informes en la Cámara de Diputados y solicitaría que se convoque a las autoridades del canal para que den explicaciones, etc.

También, la posibilidad cada vez más probable de que el Periodista Nelson Castro vea rescindido en forma anticipada su contrato con Radio Del Plata, emisora que fue comprada en noviembre de 2008 por el grupo cordobés Electroingenería, cuyos dueños son totalmente allegados al kirchnerismo, y colocaron en la gerencia comercial a Sergio Szpolski, empresario oficialista y dueño de varias revistas como Veintitrés, Siete Días y Newsweek Argentina, y de los diarios BAE y el matutino El Argentino.¿El motivo?. El periodista, poco más de una semana atrás, opinó sobre una obra de tendido eléctrico en la Patagonía, orquestada por Electroingenería, y cuestionó por qué el segundo tramo de la construcción habría costado un 48 % más que el primero.

Pero más allá de los datos y de las especulaciones, todo parece indicar que no basta ni la conciencia social sobre el derecho a la libertad de expresión como tampoco la letra de las leyes que lo protegen. Una vez más, en este tema como en otros, sería necesaria la aplicación efectiva de la norma, en el marco natural del espíritu propio de la convivencia democrática. Sin embargo, la intolerancia de unos y la obsecuencia o el interés de otros, parecen buscar a toda costa la resignación y acostumbramiento de la sociedad, tratando de convencer, una y otra vez, de que todo “fue siempre así”... y que “lo seguirá siendo..”.

Jaume Perich Escala (escritor y humorista catalán), pensando en la intolerancia del mundo político frente a la crítica, un poco en broma y un poco en serio, alguna vez dijo: "La libertad de expresión hace posible que uno diga que un gobernante es un inútil sin que le pase nada....ni a uno... ni tampoco al gobernante....”